El Ritual: Al Pacino regresa al terror con un exorcismo clásico

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Un género que nunca se agota

Los estadounidenses —y los estudios de Hollywood— nunca parecen cansarse de las películas de exorcismo. En apenas unos años se sucedieron títulos como The Pope’s Exorcist y The Exorcism (ambas con Russell Crowe), la secuela The Exorcist: Believer, nuevas entregas de The Conjuring e incluso propuestas con ángulo pentecostal como The Deliverance.

En lo que va del año 2025, ya llegaron Shadow of God, la esperada The Conjuring: Last Rites y, ahora, The Ritual, la nueva apuesta que trae de regreso a Al Pacino al género del terror.

Basada en un caso real

El film asegura inspirarse en “el exorcismo más completamente documentado en la historia estadounidense”. Narra los esfuerzos de los sacerdotes Theophilus Riesinger (interpretado por Al Pacino) y Joseph Steiger (Dan Stevens), quienes deben dejar de lado sus diferencias para intentar salvar a Emma Schmidt (Abigail Cowen), una joven supuestamente poseída, a través de una serie de intensos exorcismos.

Fórmula conocida, pero efectiva

Una de las mayores fortalezas de The Ritual reside en su fidelidad a la fórmula del exorcismo. Están todos los elementos esperados: el anciano sacerdote de fe inquebrantable, los jóvenes incrédulos, la poseída que habla en latín y desafía las leyes naturales, las citas bíblicas, los crucifijos y la batalla final contra el demonio a través del poder de la fe.

El padre Theophilus recuerda constantemente que los sacerdotes son “soldados del ejército del Señor que luchan contra la oscuridad”, un estribillo que refuerza el atractivo del género para muchos espectadores: la idea de que la vida espiritual es también una forma de combate contra el mal.

Actuaciones que elevan el guion

El peso interpretativo recae en un elenco de figuras reconocidas.

  • Al Pacino convence como un exorcista peculiar pero sabio.

  • Dan Stevens aporta sinceridad y profundidad emocional al padre Joseph.

  • Patricia Heaton encarna con fuerza a la madre superiora, piadosa y escéptica.

Sus actuaciones añaden matices a personajes que podrían haber quedado reducidos a simples arquetipos.

Limitaciones y oportunidades perdidas

El gran problema de la película es que, más allá de repetir los ritmos clásicos del género, no ofrece innovaciones significativas. No se atreve a explorar con mayor profundidad los dilemas de la fe, la duda y el trauma, como sí lo hicieron clásicos anteriores como El Exorcista.

Existen hilos narrativos sugerentes —las excentricidades del padre Teófilo, la tensión espiritual de la monja, la percepción de estar en una auténtica guerra entre el bien y el mal—, pero todos se desarrollan solo superficialmente.

Un género en punto muerto

El cine de exorcismos parece atrapado entre dos extremos: repetir copias al carbón de El Exorcista o buscar subversiones completas. Mientras otros géneros, como el de superhéroes, han encontrado maneras de diversificar sus fórmulas, las historias de posesiones no logran salir del mismo esquema.

Las excepciones, como El Conjuro o la inesperada Nefarious, mostraron que es posible refrescar el género: la primera con un tono de terror-popcorn cercano al universo de los superhéroes, la segunda con un enfoque filosófico y de crítica social.

Conclusión

The Ritual es una película que ya hemos visto muchas veces, pero que vale la pena para quienes disfrutan del género y de las actuaciones de sus protagonistas. La historia real en la que se basa sigue resultando impactante y eso sostiene el interés, aunque el film no arriesgue demasiado.

Quizás en el futuro los cineastas encuentren formas de narrar estas historias con mayor profundidad y frescura. Mientras tanto, siempre queda la opción de volver a los clásicos que marcaron un antes y un después, como El Exorcista.