¿Y la repregunta, periodista? El valor de volver a preguntar

ESTACIÓN LANDON
PERIODISMO SIN SOBRES
EDITORIAL
¿Y la repregunta, periodista?
Cuando una entrevista se convierte en altavoz, deja de informar y empieza a decorar.
Por Cristina Landon
|
30 de septiembre de 2026

¿Y la repregunta, periodista? El valor de volver a preguntar

H
ay algo que últimamente me intriga más que las declaraciones de algunos políticos: los periodistas que las escuchan sin repreguntar.
Porque entrevistar no es acercar un micrófono y dejar que el invitado haga un comunicado de prensa con respiración asistida.

Un político dice: “Yo siempre defendí tal cosa”. Y el periodista: “Claro. ¿Y qué opina de la situación actual?”.
No. La pregunta era otra: “Perdón, pero usted hace tres años decía exactamente lo contrario. ¿Qué cambió?”
Eso se llama repregunta.

No es periodismo de investigación de la CIA. No requiere infiltrarse durante seis meses con identidad falsa.
Es una de las primeras herramientas que se enseñan cuando uno estudia periodismo: escuchar la respuesta, detectar lo que falta y volver a preguntar.

Todos conocemos, o deberíamos conocer antes de sentarnos a entrevistar, las trayectorias de quienes ocupan cargos públicos.
Sabemos dónde estuvieron, qué defendieron, qué criticaron, qué votaron y qué prometieron.
Y existe además un invento extraordinario llamado archivo.

Entonces aparece alguien frente a una cámara afirmando algo que contradice su propia historia y nadie dice:
“Momento. ¿Cómo se explica esto?”
Nada. Silencio. Cabeceo comprensivo. Siguiente pregunta.

Después esa declaración se corta, se sube a redes, se reproduce en la radio, se transcribe en un portal y asunto terminado.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿eso es periodismo?

Porque si solamente vamos a reproducir lo que dice el entrevistado, eliminemos al periodista.
Ponemos un atril. Sale más barato.
El entrevistado habla veinte minutos, deja su gacetilla, apaga la luz y se va.

La repregunta incomoda. Claro que incomoda. Para eso existe.
Una buena entrevista no es una sesión de spa.
El periodista no está ahí para que el entrevistado salga relajado, hidratado y agradecido.

Está para preguntar. Escuchar. Recordar. Contrastar. Y volver a preguntar.
Incluso cuando la segunda pregunta molesta.
Especialmente cuando molesta.

Y ante ciertas entrevistas aparece inevitablemente otra duda, esta vez académica:
¿estudiaron periodismo o rindieron libre por la Pitman?

“El periodismo empieza con una pregunta.
Pero muchas veces la verdad aparece recién con la segunda.”
Editorial · Estación Landon

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