Petrillo: “El centro de San Martín necesita recuperar seguridad, mantenimiento y actividad”

El concejal del PRO recorrió junto a comerciantes y vecinos la
Peatonal Belgrano. Durante el encuentro recogió reclamos vinculados con
la seguridad, el estado del espacio público, la limpieza y el mantenimiento del área comercial.
Peatonal Belgrano, donde conversó sobre la situación que atraviesa uno de los principales centros comerciales del distrito y relevó diferentes problemáticas planteadas por quienes trabajan y circulan cotidianamente por la zona.
Durante la recorrida, comerciantes señalaron dificultades relacionadas con
la seguridad, el mantenimiento del espacio público, la limpieza y las condiciones generales de la peatonal,
cuestiones que, según expresaron, terminan teniendo impacto tanto sobre la actividad comercial como sobre la experiencia de los vecinos que concurren al centro de San Martín.
Petrillo remarcó la necesidad de sostener una agenda permanente sobre los centros comerciales del distrito.
Para el concejal del PRO, la discusión sobre el comercio no debería limitarse exclusivamente a la cuestión tributaria.
“Cuando hablamos de actividad comercial también hablamos de
espacio público, seguridad, accesibilidad, infraestructura y condiciones que permitan que nuestros centros comerciales sean lugares atractivos para los vecinos”, sostuvo.
La situación de las MiPyMEs
La recorrida se inscribe además en una agenda que Petrillo viene planteando desde el Concejo Deliberante en torno a la actividad económica local.
En relación con la Emergencia para las micro, pequeñas y medianas empresas sancionada en San Martín, Petrillo sostuvo que la medida constituye un reconocimiento de la situación que atraviesa el sector, aunque consideró insuficiente su alcance.
“Que exista un alivio es mejor que nada, pero llega tarde y tiene una duración demasiado corta frente a la profundidad de la crisis que están atravesando el comercio y la industria”, afirmó Petrillo.
En su intervención en el Concejo Deliberante, cuestionó especialmente el alcance temporal de las medidas y planteó que el esquema debería contemplar de forma más integral las distintas situaciones que atraviesan las MiPyMEs.
Una discusión más amplia
El concejal señaló que el debate no debería agotarse con la declaración de la emergencia, sino avanzar hacia una discusión más profunda sobre las condiciones necesarias para sostener la actividad económica local.
Entre los temas mencionó
alivio tributario, previsibilidad, revisión de tasas municipales, tratamiento de deudas acumuladas y políticas destinadas a favorecer la inversión, el comercio y la generación de empleo.
Petrillo sostuvo finalmente que San Martín necesita recuperar una agenda productiva y comercial permanente, que contemple tanto a las industrias como a los comercios de los distintos barrios.
“No alcanza con acompañar a las PyMEs cuando la situación ya es crítica. Tenemos que generar condiciones para que puedan trabajar, invertir, contratar y crecer en San Martín”, concluyó.
EDITORIAL · ESTACIÓN LANDON
Una estación debería ser la puerta de entrada de una ciudad, no su parte más olvidada
Sin embargo, demasiadas veces la primera impresión es otra:
oscuridad, deterioro, suciedad y un espacio urbano al que le cuesta transmitir vitalidad.
Hay una sensación difícil de ignorar cuando el tren se aproxima a la estación San Martín.
Uno mira por la ventanilla esperando encontrarse con el corazón de una de las ciudades más importantes del conurbano bonaerense.
Pero la imagen no siempre acompaña esa expectativa.
La estación y parte de su entorno lucen apagados.
Y no estamos hablando de esos edificios antiguos que poseen valor arquitectónico, identidad o memoria histórica y que una ciudad debería preservar con orgullo.
Hablamos de otra cosa:
construcciones envejecidas sin suficiente puesta en valor, fachadas cansadas, calles deterioradas, veredas desparejas y sectores que parecen haberse quedado detenidos mientras otros centros urbanos del conurbano comenzaron a transformarse.
También necesita recuperar la calle, iluminarla, limpiarla y lograr que la gente quiera permanecer en ella.
En los últimos años distintas localidades del Gran Buenos Aires comenzaron a desarrollar nuevas centralidades:
polos gastronómicos, paseos comerciales, espacios verdes recuperados, zonas peatonales renovadas y lugares pensados no solamente para comprar o hacer un trámite, sino también para encontrarse.
En el centro de San Martín, en cambio, todavía existe en muchos sectores una sensación de ciudad de paso.
Se llega, se hace lo necesario y se intenta regresar.
Y eso debería preocuparnos.
Una ciudad a media luz
Hay calles que necesitan reparación y sectores donde la iluminación resulta escasa, incluso en las inmediaciones de la propia estación.
Cuando cae la tarde, algunos puntos cambian rápidamente.
La falta de luz no es solamente una cuestión estética:
modifica la percepción de seguridad y condiciona la forma en que las personas utilizan el espacio público.
Una calle iluminada invita a caminar.
Una calle oscura empuja a apurar el paso.
También aparece otro interrogante:
¿dónde está hoy el gran espacio de encuentro del centro de San Martín?
Una plaza próxima a la estación donde encontrarse con alguien.
Un lugar donde sentarse mientras se espera el tren o un colectivo.
Un paseo que invite a quedarse.
Un espacio verde que actúe como referencia para quienes llegan al centro.
Es difícil identificar un punto que cumpla claramente esa función en el entorno inmediato de la estación.
Comercio sí, pero también vida urbana
El centro posee bancos, comercios, locales gastronómicos y una importante circulación de personas.
Pero una centralidad urbana necesita algo más.
También necesita servicios de escala, comercios que funcionen como anclas, espacios gastronómicos, farmacias importantes, propuestas culturales y lugares donde la gente pueda permanecer más allá del horario estrictamente comercial.
No se trata de reclamar una marca determinada.
Se trata de preguntarnos por qué una zona con semejante circulación de pasajeros y vecinos no logra generar una experiencia urbana más completa alrededor de su estación.
Las filas también forman parte de la ciudad
Hay otra postal demasiado incorporada a la rutina:
las largas filas para esperar colectivos.
Personas paradas durante varios minutos, muchas veces en veredas estrechas o con poco espacio, atravesadas por quienes intentan caminar hacia la estación o salir de ella.
Las paradas de colectivos necesitan pensarse como verdadera infraestructura urbana:
buena iluminación, información visible, lugares adecuados de espera, señalización y organización.
No debería asumirse que esperar incómodamente el transporte público forma parte inevitable del paisaje.
La seguridad empieza mucho antes de una cámara
La preocupación por la vigilancia también aparece de manera recurrente cuando se habla del centro.
Pero la seguridad urbana no depende únicamente de cámaras o presencia policial.
También se construye con
calles iluminadas, comercios abiertos, movimiento peatonal, espacios públicos cuidados, limpieza, transporte organizado y lugares que permanezcan activos durante más horas.
Una ciudad habitada genera otra percepción.
Un espacio oscuro, deteriorado y vacío genera exactamente la contraria.
Necesita volver a mirar su propio centro y decidir qué imagen quiere ofrecer durante los próximos veinte años.
No alcanza con pasar: hay que querer quedarse
Ese quizás sea el verdadero desafío.
Una ciudad atractiva no es solamente aquella donde una persona puede hacer un trámite, comprar algo y regresar rápidamente a su casa.
Es aquella donde uno puede
encontrarse con alguien, tomar un café, caminar, comprar, sentarse, esperar el transporte sin sentirse abandonado y volver de noche encontrando luz y movimiento.
San Martín tiene elementos que muchas otras ciudades desearían tener:
historia, transporte ferroviario, enorme circulación de personas, actividad comercial, instituciones, conectividad y una ubicación estratégica.
El problema es que esas piezas todavía no siempre forman una experiencia urbana integrada.
Por eso el debate sobre la Peatonal Belgrano no debería agotarse en cambiar una luminaria, reparar una baldosa o limpiar una cuadra.
Hay que mirar el centro completo:
la estación, las calles que desembocan en ella, las veredas, las paradas de colectivos, la iluminación, la seguridad, el mobiliario urbano, las fachadas, la limpieza, los espacios verdes y la actividad comercial.
Y empezar a preguntarnos qué centro de San Martín queremos dentro de diez o veinte años.
Porque cuando el centro de una ciudad se apaga, no se apagan solamente sus negocios.
Se apaga una parte de la vida de la ciudad.
Y San Martín tiene demasiada historia, movimiento y potencial como para resignarse a eso.
La opinión editorial expresa la mirada del medio sobre temas de interés para la comunidad.

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