Hace casi un año y medio, Viviana Canosa presentó una denuncia judicial por la supuesta existencia de una red de trata de personas que operaría en el país, involucrando a varios famosos, entre ellos Lizy Tagliani, a quien acusó de ser parte de abusadores de menores.

Ante estas acusaciones, que siempre negó, la humorista presentó una contradenuncia por calumnias e injurias y manifestó su profunda angustia por el impacto que podrían tener en el proceso de adopción de su hijo Tati, que finalmente logró concretar.
Un año después, la Justicia decidió archivar la denuncia por falta de pruebas, dado que los testigos citados no se presentaron a declarar.
En ese contexto, Lizy Tagliani fue invitada al programa PH: Podemos Hablar (Telefe), donde se mostró conmovida al recordar aquella difícil etapa en la que incluso llegó a pensar en quitarse la vida.
“Yo tenía la sentencia de adopción el lunes, y el viernes habían dicho todas esas barbaridades… Ahora leí la demanda y es escalofriante. Es raro, pero la fortaleza que te da un hijo es única. La verdad, no sé cómo aguanté esas atrocidades”, expresó, aún emocionada.
Tagliani explicó que dos factores fueron fundamentales para sobrellevar la situación: “Primero, porque sabía y estaba convencida de que todo eso era mentira. Y segundo, por un hijo. No sé cómo habría sido la historia si Tati no estuviera en nuestra vida”.
“Yo no tengo grandes riquezas; la mayor riqueza que tenía era la de mi madre, que es el nombre y la tranquilidad de poder andar por el barrio porque soy el hijo de Tina. Eso era muy importante para mí y fue un dolor terrible. Pero mi hijo, mi familia y mi marido me salvaron. Tenía que demostrarle al público que confiaba, seguía trabajando como si nada”, añadió, señalando que las acusaciones destruían su identidad y la paz que había logrado junto a su familia.
Durante su relato, Lizy se quebró en llanto y, con la voz entrecortada, confesó hasta dónde llegaron sus pensamientos en esos días: “Quería subir a la terraza del edificio más alto, citar a esas personas para que digan todo delante mío o tirarme. Por mi madre. No sabía cómo, pero pensaba en subirme, que vinieran y lo dijeran en vivo”.
“Hay un momento en el que te sentís acorralada. Sabés que es mentira, pero no sabés cómo actuar, qué decir o qué no hacer. ¿Qué vas a esperar? Te juro que fue lo primero que pensé”, agregó.
Aunque reconoció que su marido, Sebastián Nebot, la acompañó para contener esos pensamientos, la humorista lamentó: “Me daba bronca porque le decía a mi marido: ‘¿Te das cuenta que si hoy vos y yo morimos, a este chico no le queda ni algo material que le sirva para sus estudios? Porque legalmente no es nuestro hijo todavía. Empezaría de cero por una tontería’”.
“Después seguí adelante de la mejor manera posible y continúo. No me importa que no se hable en la televisión o que no se diga nada. Hasta el último día voy a insistir para que me paguen por lo que me hicieron. Fue muy duro”, concluyó.
Finalmente, tras recordar que mantenía un vínculo previo con Canosa, Lizy se refirió al avance de su contradenuncia y al estado de la causa penal. “En la querella penal, ella pagó una multa, Lucas Bertero pidió disculpas y con eso quedó cerrada. Ahora avanzamos con la demanda civil. Honestamente, el dinero no me importa, pero es lo único que les duele. En las audiencias penales nadie se presenta, y cuando reclamas un peso, están todos. Eso es aún peor”, finalizó.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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