Elizabeth Fernández, abuela de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, se refirió a Osvaldo Fassetta, segundo detenido por el crimen y acusado de encubrimiento. La mujer relató que percibió una actitud extraña en él cuando estaba cerca de la madre de la víctima.

«Sentí que había algo raro», afirmó Fernández, y agregó que tenía la sensación de que Fassetta estaba «pendiente» del entorno de la joven, atento a lo que se decía y hacía en relación al caso.
«Intuición de madre», describió en una entrevista con La Voz del Interior. Sobre el hombre de 47 años, aseguró que no le agradaban sus «formas» y que no lo conocía previamente. Según su relato, Fassetta se mantenía cerca de su hija con la supuesta intención de ayudar, aunque su presencia le generaba sospechas e incomodidad.
«No me gustaban sus formas. Estaba como raro y yo no lo conocía», señaló. «Entonces lo llamé fuera de la casa, en la vereda, para preguntarle quién era, qué opinaba de Agostina, dónde creía que podía estar. Me contestó algunas cosas, pero siempre con la voz rara. Subía y bajaba el tono. Era como raro», añadió.
Respecto al comportamiento del detenido, Fernández comentó: «Sentí que había algo raro. Como que no se le despegaba a mi hija. Me molestaba que estuviera ahí parado». En ese sentido, profundizó y aseguró que Fassetta estaba «pendiente de lo que mi hija decía, de lo que hacía, de lo que nosotros le decíamos».
Según su testimonio, Fassetta llegó al domicilio cerca de las 4 de la madrugada del domingo con la supuesta intención de ayudar a Melisa, madre de Agostina, a buscar a la joven por la zona. Ante esta situación, la abuela le pidió a su hija que lo echara del lugar de forma urgente: «Le pedí que se vaya, no lo quería en la casa», expresó.
Además, días antes de la detención, Fernández contó a la Policía que reconoció a Fassetta durante una llamada telefónica anónima. Al atender, escuchó palabras sueltas casi ininteligibles, pero luego identificó «dos palabras sueltas» que le permitieron darse cuenta de quién hablaba, aunque no recordó cuáles fueron exactamente.
Fassetta, apodado «Ova» por sus amigos, convivió durante un mes bajo el mismo techo que Claudio Barrelier, imputado como principal sospechoso, desde el 23 de abril hasta el 23 de mayo en la vivienda situada en Juan del Campillo 878, en Córdoba, conocida como la “casa del horror” y donde se cree que fue asesinada Agostina Vega. Fue imputado por encubrimiento agravado.
Ambos serían integrantes de la barra brava del club Instituto de Córdoba. En una charla con Clarín, Fassetta admitió que se conocieron en la cancha. En redes sociales circula un video en el que se observan banderas del club y una gran cantidad de personas dentro de la casa de Juan del Campillo 878, lugar clave en la investigación.
Por otro lado, se confirmó que Evelin Fassetta, hija de Osvaldo Fassetta, se encuentra con prisión domiciliaria por otro asesinato.
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