La interna del arbitraje argentino está al rojo vivo. El viernes, en su regreso al Ascenso, el árbitro mendocino Fernando Espinoza desafió públicamente al director nacional de Arbitraje, Federico Beligoy: «No me llevo bien con mi jefe», declaró antes de dirigir Chaco For Ever-Central Norte. Explicó que pidió ir a la Primera Nacional para «escapar del ruido» y «disfrutar de nuestro país».

Su vuelta no pasó inadvertida. Cobró un córner para el equipo visitante por la regla de los 5 segundos en un saque de arco y de esa jugada llegó el gol de Leonardo Felissia. Luego expulsó al local Alan Luque por una infracción que podía resolverse con amarilla, y Central Norte se llevó un triunfo clave en la pelea por la permanencia, entre insultos de los hinchas chaqueños.
Espinoza tiene 12 años en Primera y fue internacional durante 11, hasta que perdió la escarapela FIFA. Aunque él aseguró que fue una decisión propia para enfocarse en el VAR, el episodio estuvo ligado a los cortocircuitos internos, y nunca se lo perdonó a Beligoy.
El enfrentamiento se profundizó hace dos meses, cuando en el sorteo previo a Belgrano-Defensa y Justicia llevó una moneda con los escudos de ambos clubes y les propuso a los capitanes «una competencia de farmear aura». Beligoy lo dejó sin designación la fecha siguiente por romper el protocolo y Espinoza respondió con audios de WhatsApp en los que trató de «imbéciles» a quienes tomaron la decisión. Desde entonces no volvió a dirigir en Primera y dejó de ser VAR.
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