Coreanos Argentos: Crónicas de una identidad que florece entre el kimchi y el asado

Coreanos Argentos: Crónicas de una identidad que florece entre el kimchi y el asado

En una charla íntima en «Quién dijo café», el periodista Ricardo L. Mosso reveló los secretos de su libro «Coreanos Argentos». Desde novios corriendo en ropa interior por Palermo hasta el origen del mítico «Barrio 109». Un viaje profundo a una comunidad que busca dejar de ser un gueto para ser parte nuestra.

Por Redacción Mi K Universe / Estación Landon

 La Carrera que Reveló un Universo
Para el periodista Ricardo L. Mosso, la revelación no llegó en una sala de redacción, sino en medio de una fiesta de casamiento que desafiaba toda lógica porteña. Hace casi treinta años, invitado a la boda de un amigo de la comunidad coreana, presenció una escena que se convertiría en la semilla de una investigación profunda. Tras una ceremonia en la única parroquia católica de Buenos Aires donde la misa se oficia en otro idioma, una caravana de autos se dirigió a los bosques de Palermo. Allí, cumpliendo con una tradición tan desconcertante como hilarante, el novio fue obligado a correr por el parque en calzoncillos.
Esa imagen, tan surrealista como humana, fue una epifanía. Detrás del ritual que para un ajeno podría parecer una simple broma, se escondía una cultura rica, con sus propios códigos, que convivía en silencio en el corazón de Argentina.
«…donde lo hicieron correr al novio en calzoncillos por los bosques de Palermo. Toda esa experiencia me quedó grabada; ahí había un universo para contar».
Esta anécdota es el punto de partida de su libro, Coreanos Argentos: Cómo viven y qué piensan los jóvenes de la comunidad coreana en la Argentina, y de una pregunta que resuena hasta hoy: después de casi sesenta años de inmigración, ¿cuánto sabemos realmente sobre la comunidad que ha tejido su historia junto a la nuestra?
La sorpresa de aquel casamiento es solo la puerta de entrada a los desafíos más profundos y cotidianos de construir una identidad.
1. El Desafío de Ser de Aquí y de Allá
Una de las realidades más complejas que enfrentan los jóvenes de la comunidad coreana en Argentina es una persistente crisis de identidad, una sensación de no ser ni chicha ni limonada.
Esta dualidad se manifiesta de forma dolorosa: en Corea, la tierra de sus ancestros, son vistos como extranjeros por su acento al hablar; y aquí, en Argentina, el país donde nacieron, su rostro a menudo los condena a ser tratados como foráneos.
Ricardo Mosso relata una anécdota que, en su simpleza, encapsula esta frustración. Un joven profesional, nacido y criado en Santa Fe, entra a un almacén de barrio para hacer una compra tan argentina como cualquier otra.
«Che, ¿me das 100 gramos de jamón cocido?»
«Uy, qué raro es esto».
La respuesta del comerciante, cargada de una sorpresa que delataba el prejuicio, desató el enojo del joven. Su frustración no nacía del comentario en sí, sino de lo que representaba: qué «raro» le resultaba escuchar un pedido tan criollo con un acento impecable de alguien a quien no imaginaba como local.
Era la sensación de que su argentinidad estaba siendo constantemente puesta en duda, de que tenía que demostrar una y otra vez que pertenecía a ese lugar.
Es en esta encrucijada donde nace el «Coreano Argento»: una identidad que no elige entre dos mundos, sino que aprende a habitarlos ambos a la vez. Son personas biculturales que operan en dos niveles simultáneos.
En casa, viven según la tradición familiar heredada; en la calle, navegan la cultura criolla que es tan suya como la de cualquiera.
2. La Cultura del Esfuerzo: Historias de Sacrificio y Pertenencia
El pilar sobre el que se edificó la comunidad coreana en Argentina es, sin duda, la cultura del sacrificio y el trabajo. Lejos del estereotipo que asocia a toda la población asiática con los supermercados —un rubro mayoritariamente chino—, el corazón económico coreano ha latido con fuerza en la industria textil, principalmente en las zonas de la Avenida Avellaneda y el Bajo Flores.
Detrás de cada taller y cada local hay historias de un esfuerzo extremo, como la de la doctora Yun Sil Jeon, hoy profesora en Estados Unidos.
Su relato es una imagen conmovedora del sacrificio familiar. Llegó a Argentina con apenas 8 años y, junto a su hermano de 5, su infancia quedó suspendida en el umbral de la puerta, canjeando los juegos por el ritmo metálico de una tijera. Al volver a casa, su tarea era sentarse a cortar las tiras de tela que luego se coserían a los costados de los pantalones de gimnasia.
La historia de la doctora Jeon revela los valores fundamentales que cimentaron el progreso de la comunidad:
• Trabajo familiar: La supervivencia del núcleo dependía del aporte de todos sus miembros, sin importar la edad. El trabajo no era una opción, sino una necesidad compartida.
• El estudio como superación: La educación era, y sigue siendo, la herramienta más poderosa para el progreso. Los padres exigen a sus hijos el máximo rendimiento académico, entendiendo que el éxito de uno es el éxito de toda la familia.
• Identidad colectiva: El grupo prevalece sobre el individuo. Esta filosofía se refleja incluso en el lenguaje: en coreano, una persona se presenta diciendo primero su apellido y luego su nombre. La identidad se construye en tanto se pertenece a un colectivo.
Este espíritu colectivo también dio nombre a uno de sus enclaves más icónicos: el «Barrio 109» (Baek-ku). Lejos de cualquier mito, su origen es puramente práctico y funcional. Ubicado cerca de Parque Chacabuco, las familias coreanas lo bautizaron así porque el 109 era el número de la línea de colectivo que las traía desde Retiro a ese barrio entonces barato y despoblado, donde alquilaban pequeñas casas para vivir y trabajar.
Estas historias de sacrificio sentaron las bases para una nueva generación que hoy ve cómo su cultura, antes invisible, despierta una fascinación sin precedentes.
3. Un Puente Cultural: El Sabor del Kimchi y el Ritmo del K-Pop
En los últimos años, el «Soft Power» de Corea del Sur, conocido como la ola cultural Hallyu, ha transformado radicalmente la percepción de la comunidad en Argentina.
Lo que antes era un universo cerrado y desconocido, hoy es fuente de fascinación para miles de argentinos. Este cambio se puede ver en el día a día de la ciudad.
Percepción Pasada
Fascinación Actual
Comunidad cerrada y desconocida.
Polos gastronómicos de moda como el Pasaje Ruperto Godoy.
Prejuicios basados en estereotipos económicos.
El Kimchi y el Bibimbap se convierten en platos populares.
Identidad invisible para muchos argentinos.
El K-Pop y los K-Dramas generan interés masivo en la cultura.
Esta nueva visibilidad ha creado puentes inesperados. El interés por la gastronomía ha convertido al barrio coreano en un destino culinario, mientras que la música y las series de televisión generan un diálogo cultural a una escala nunca antes vista. Mosso incluso bromea sobre el alcance de este fenómeno: «Ves chicas latinas en Corea viviendo como en las novelas, buscando al novio coreano, aunque no todos son como los de los K-Dramas».
Más allá de la anécdota, esta apertura está ayudando a que los «Coreanos Argentos» sean finalmente vistos y reconocidos no como un grupo exótico, sino como una parte integral y vibrante de la identidad nacional.
Conclusión: Un Mosaico de Historias Argentinas
El novio corriendo en calzoncillos por Palermo, el joven santafesino pidiendo jamón en un almacén y la niña de ocho años cortando tiras de tela con una tijera. Estas tres postales, aparentemente inconexas, son en realidad ventanas a la compleja y profunda experiencia humana de la inmigración.
Cada una de estas historias revela una faceta distinta de la comunidad coreana en Argentina: su resiliencia ante la adversidad, los constantes desafíos de una identidad bicultural y un espíritu de superación que se transmite de generación en generación.
Hoy, gracias a cronistas como Ricardo L. Mosso y a la propia fuerza de su cultura, los «Coreanos Argentos» ya no son aquel «universo por contar» que se vislumbraba en una boda. Son una voz presente, una historia viva y una parte vibrante e indisoluble del ADN nacional, que enriquece con sus matices el complejo y hermoso mosaico cultural de Argentina.

🇰🇷 FICHA TÉCNICA Y DÓNDE CONSEGUIRLO

  • Libro: Coreanos Argentos: Cómo viven y qué piensan los jóvenes de la comunidad coreana en la Argentina.

  • Autor: Ricardo L. Mosso.

  • Colaboración: Dante Choi (Empresario y difusor cultural).

  • Formato: Crónica periodística / Investigación.

  • Disponible en: Formato digital (eBook) a través de Bajalibros.com.

  • Seguilos en Instagram: @coreanosargentos (¡Allí suben material extra, fotos de archivo y curiosidades!).


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