BepiColombo rumbo a Mercurio: Ignacio Tanco explicó los riesgos de la maniobra clave

En una entrevista exclusiva con Cristina Landon, el jefe de Operaciones de Misiones del Sistema Solar Interior de la Agencia Espacial Europea detalló cómo será la separación del módulo que impulsó a BepiColombo durante ocho años, cuál es el punto que más preocupa al equipo y por qué la llegada a Mercurio será un proceso de varios meses.
Por Cristina Landon
3 de septiembre de 2026
El viaje duró ocho años, pero la llegada no cabe en un solo día. Este jueves 3 de septiembre, la misión BepiColombo, desarrollada en conjunto por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), comenzará una de las secuencias operativas más complejas de su recorrido hacia Mercurio.
El primer paso será la separación del Mercury Transfer Module (MTM), el módulo que proporcionó energía y propulsión durante la travesía interplanetaria. La operación está prevista para las 09:00 de la Argentina y podrá seguirse en una transmisión oficial de la ESA desde las 08:45. La primera adquisición de señal posterior a la separación se espera, como mínimo, a partir de las 10:53. Los horarios están sujetos a cambios operativos de último momento.
Horas antes de este momento decisivo, Ignacio Tanco, jefe de Operaciones de Misiones del Sistema Solar Interior de la ESA, dialogó en exclusiva con Cristina Landon para Radio y Diario Estación Landon.
“La operación que realizamos es particularmente compleja”, anticipó Tanco. Su explicación permitió traducir una maniobra de ingeniería extrema a una pregunta sencilla: ¿por qué BepiColombo debe abandonar ahora una pieza que resultó fundamental para llegar hasta allí?
Un módulo que cumplió su misión
BepiColombo no es una única nave. El conjunto está integrado por el orbitador europeo Mercury Planetary Orbiter (MPO), el orbitador japonés Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio), una estructura de protección solar denominada MOSIF y el módulo de transferencia MTM.
Este último transportó a los dos orbitadores durante un viaje que comenzó con el lanzamiento del 20 de octubre de 2018. Ahora que la nave se encuentra en la etapa de aproximación a Mercurio, conservar ese módulo implicaría trasladar una masa que ya no resulta necesaria.
“Lo que vamos a hacer es separar todo este módulo de propulsión y dejarlo atrás”, explicó Tanco. Reducir el peso permitirá utilizar menos combustible durante las maniobras de inserción orbital y, por lo tanto, extender la vida útil de la misión científica.
La dificultad es que el MTM no sólo suministró propulsión: también aportó energía mediante sus grandes paneles solares. Después de la separación, el conjunto restante deberá pasar a utilizar sistemas que no habían sido empleados durante el crucero de la misma manera en que serán exigidos a partir de ahora: nuevos paneles solares, otra batería y el sistema de propulsión química del MPO.
El principal riesgo: equilibrar temperatura y energía
Tanco identificó con claridad el punto que más lo preocupa: el comportamiento del panel solar que comenzará a trabajar en las condiciones extremas de proximidad al Sol.
Durante el viaje, ese panel fue protegido de la radiación directa para evitar su degradación. Al entrar en funcionamiento, los ingenieros deberán comprobar cuánto se calienta y cuánta energía puede producir. Si la temperatura aumenta por encima de lo previsto, tendrán que modificar su orientación respecto del Sol. Pero reducir la exposición también disminuye la potencia disponible.
“Vamos a tener que jugar con el ángulo de incidencia del Sol en el panel para intentar bajar la temperatura, pero esto también nos bajaría la potencia”, explicó. El desafío será encontrar el punto de equilibrio que permita alimentar todas las operaciones sin comprometer los componentes.
El especialista no buscó disimular la incertidumbre propia de una operación de esta magnitud: “No descarto que pueda haber problemas. De hecho, me sorprendería si no encontrásemos algún tipo de problema”.
La frase no equivale a anticipar un fracaso. En operaciones interplanetarias, una anomalía puede ser una lectura térmica distinta de la calculada, una respuesta más lenta o la necesidad de reajustar una secuencia. Para eso, los equipos realizaron simulaciones y prepararon distintas alternativas. En palabras de Tanco, el plan puede avanzar mucho más allá de una opción B: debe adaptarse de manera permanente a aquello que realmente muestre la nave.
Dos horas de espera y una regla: no especular
Después de la separación llegará uno de los momentos más tensos: la espera hasta recuperar la señal y comprobar el estado de BepiColombo.
Desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), en Darmstadt, Alemania, cada integrante tendrá tareas previamente definidas. Sin embargo, entre la maniobra y la recepción de la telemetría habrá un período en el que sólo será posible esperar.
“Uno ve pasar los segundos en el reloj y los cuenta uno a uno”, relató Tanco. Detrás de la calma aparecen inevitablemente las preguntas sobre lo que podría salir mal, pero la disciplina profesional exige no transformar hipótesis en hechos.
“Es muy importante mantener la calma, ser siempre factual y no dejarse llevar por especulaciones”, señaló. Para el responsable de operaciones, la clave es distinguir entre los escenarios posibles y aquello que los datos confirman que efectivamente ocurrió.
Si la señal llega en el momento previsto y la telemetría presenta los valores esperados, el riesgo asociado a la separación disminuirá de manera considerable. Luego comenzará una serie de verificaciones y pruebas que podrá extenderse entre seis y doce horas.
Llegar a Mercurio no es una fecha: es una fase
“La llegada a Mercurio no es una fecha, es una fase”, resumió Tanco durante la entrevista. Esa etapa comienza con la separación del MTM, pero continuará durante varios meses.
De acuerdo con el cronograma oficial de la ESA, el MPO y Mio, todavía unidos, deberán ingresar en una órbita polar alrededor de Mercurio el 21 de noviembre. Entre el 9 y el 10 de diciembre se separarán los dos orbitadores. El 16 de diciembre será liberada la estructura de protección solar MOSIF. Después, el MPO continuará descendiendo hasta alcanzar su órbita científica, prevista para marzo de 2027.
La fase científica comenzará en abril de 2027. Antes de entonces, los instrumentos podrán enviar información y realizar pruebas, pero Tanco aclaró que los datos con la calidad requerida para cumplir los objetivos centrales de la misión llegarán cuando los orbitadores hayan alcanzado sus posiciones de trabajo.
BepiColombo estudiará la composición, la estructura interna, la geología, el campo magnético y el entorno de Mercurio. Comprender al planeta más cercano al Sol también puede aportar nuevas pistas sobre la formación y la evolución del sistema solar.
La ingeniería también necesita pasión y trabajo en equipo
La conversación permitió conocer el recorrido personal de Tanco. Fascinado por el espacio desde muy joven, estudió una carrera vinculada con la aeronáutica, completó su formación en los Estados Unidos y desarrolló toda su vida profesional en el sector aeroespacial.
Para quienes sueñan con trabajar en este campo desde la Argentina o América Latina, dejó una definición concreta: existen múltiples puertas de entrada. Electrónica, materiales, matemática, física, control, propulsión y diseño térmico son algunas de ellas.
Sin embargo, señaló dos condiciones que ningún título reemplaza: la pasión por el espacio y la capacidad de trabajar con otras personas. “Uno es mejor ingeniero en la medida en que es capaz de trabajar mejor con otra gente. Todo el trabajo que hacemos se hace en equipo”, afirmó.
En una misión que viajó durante ocho años y todavía deberá superar meses de maniobras antes de comenzar su tarea científica, esa idea adquiere una dimensión especial. BepiColombo no sólo pone a prueba tecnología capaz de operar cerca del Sol: también pone a prueba la preparación, la paciencia y la coordinación humana detrás de cada señal.
Entrevista completa
Transmisión oficial de la maniobra
La ESA comenzará su cobertura este jueves 3 de septiembre a las 08:45 de la Argentina. La separación está programada para las 09:00 y la primera adquisición de señal se espera desde las 10:53.
Enlace oficial de la ESA:
https://www.esa.int/Enabling_Support/Operations/Watch_live_BepiColombo_begins_its_arrival_at_Mercury
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