8M: La verdadera revolución es elegir, no que te elijan

Una mirada libertaria sobre el 8 de Marzo: Por qué defendemos el «Feminismo de Elección» frente a los mandatos colectivistas y las cuotas de Estado.

Se acerca un nuevo 8 de marzo y, como es habitual, el aire se llena de consignas colectivistas, pedidos de intervención estatal y discursos que nos tratan a las mujeres como un «bloque» homogéneo de víctimas. Pero desde una vereda diferente, la de la libertad individual y el mérito, las mujeres libertarias tenemos otro relato. Uno más «entrete», más lógico y, sobre todo, más respetuoso de nuestra verdadera identidad.

Durante décadas, nos han intentado convencer de que la única forma de que la mujer avance es a través de leyes de cupo, ministerios de género y «perspectiva obligatoria» en cada rincón de la vida. Pero, ¿realmente nos empodera que el Estado nos use como un número para llenar una estadística de «inclusión»? El colectivismo nos mira condescendientemente, como seres frágiles que necesitan que un político les abra la puerta por ley. Nosotros decimos: no somos víctimas, somos individuos capaces de abrir nuestras propias puertas por capacidad.

«La libertad no consiste en que todas hagamos lo mismo, sino en que ninguna tenga que pedir permiso para ser diferente.»

Es hora de hablar del verdadero empoderamiento: el «Feminismo de Elección» (Choice Feminism). A diferencia del feminismo hegemónico que a veces mira de reojo a la mujer que decide dedicarse al hogar, o que exige que todas corran hacia la misma meta corporativa, la mirada libertaria defiende la libertad absoluta de elegir tu propio camino.

En una sociedad libre, una mujer que dirige una multinacional es tan valiosa y exitosa como aquella que decide, voluntariamente, dedicar su vida a la crianza de sus hijos o a su propio emprendimiento artesanal. El éxito no se mide en un recibo de sueldo corporativo ni en un cargo público obligatorio; el éxito lo define la satisfacción personal de vivir bajo tus propias reglas.

Para lograr esto, no necesitamos más Estado, necesitamos más capitalismo y más libre mercado. Nada ha liberado más a la mujer en la historia que el acceso a la tecnología que ahorra tiempo doméstico, y la posibilidad de generar nuestra propia riqueza para no depender de nadie. La independencia financiera es el primer paso a la libertad real.

Este 8 de marzo, el mejor homenaje que podemos hacernos es recordar que somos dueñas de nuestro propio destino (Self-Ownership). No queremos privilegios de género, queremos igualdad ante la ley y la cancha libre para competir, cooperar y crear nuestro propio camino. Menos relato estatal y más mérito individual.

MUJERES LLA SAN MARTIN DISTRITO

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